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Entradas

Caracas es diferente.

Hace unos meses, y por la mas que obvia situación que vive el país, mi familia decidió emigrar. me fui de Venezuela el once de noviembre del año pasado, y la ultima vez que visite Caracas, aun era en cierta forma un lugar rebelde, la gente se quejaba de la situación en voz alta, quienes asistían a la universidad aun parecían tener esperanzas de ser quienes dieran la cara por el resto del país, bastante pasivo realmente, pero con cierto aire rebelde, como ya dije. Decidí volver a Venezuela en agosto de este año, por razones bastante personales. Comencé a estudiar y subir a Caracas todos los días te da bastante material para pensar, discutir, analizar... Así pues decidí, en un intento de entender mejor a Caracas, y de buscarle la vuelta para encontrar nuevamente a mi ciudad, escribir sobre ella. En mi primer día de universidad, comienzan los problemas para poder asistir, el transporte en Venezuela se ha convertido en algo absurdo y ahora casi la única posibilidad de llegar a Caracas ...
Entradas recientes

Fútbol y vida.

 Anoche rodó el primer balón de la Copa América mas accidentada que se recuerde, pospuesta durante todo un año por el virus que nos puso en pausa la vida, y el futbol. Un par de cambios de sede, de Colombia hasta Argentina, pasando por chile y pensando en volver a hacerla en USA. Se encontró sede en Brasil y el gigante del sur se negaba a ser anfitrión. El futbol suele abrirse paso sin importar quien lo adverse, y esta vez también lo lograría. Los anfitriones se negaban a jugar en su país, y terminaron cediendo, pero hoy no quiero hablar de la Copa América, ni tácticas, esquemas de juego y balón parado. Lo de hoy es una pobre excusa para homenajear a los once chamos que se vistieron de vinotinto en el debut de nuestra selección. La copa ha sido accidentada, y nosotros no podíamos ser la excepción. Salimos a jugar contra una de las mejores selecciones del mundo diezmados, con bajas considerables, sin los titulares de siempre y apenas completando la convocatoria. A pesar de los tre...

Zapato roto.

 Lo conocí por allá en 2009, cuando teníamos apenas diez años y jamás pensé que le tocaría salvarme la vida. Carga detrás de su nombre un apellido de esos fuertes, de los que se reconocen por su importancia en la historia de nuestro país, pero no, no tiene vínculo con los Machado que todos conocemos, solo comparten la casualidad de un apellido. De padre yaracuyano y madre varguense, creció en una familia normal, sin muchos sobresaltos. Hijo de policías retirados. Testarudo como pocos, malgenio y descaro. Su vida transcurría entre idas al colegio, jugar fútbol y una que otra salida los fines de semana. Estudia derecho, le gusta la política, y poco a poco deja la vida rutinaria para involucrarse, aún así, Windell jamás pensó que exactamente 7.346 días después de aquel 23 de noviembre en que vio la luz de la vida por primera vez, estaría atrapado en medio de gas, basura y plomo, con un zapato roto y buscando libertad. Se despertó a las 7:00am, alistó un bolso con máscara, alcohol, le...

Apostando al elefante

 En un intento por recordar los motivos de nuestro amor por este bendito mapa, tome la decisión de escribir en positivo, desde el optimismo. Dejando a un lado el recuerdo de lo que fuimos, quise escribir mirando de frente aquel país que queremos ser. No me atreví a hacerlo antes porque en medio de tanta mala noticia parecía casi una burla hablar del país posible, sin embargo, en un ejercicio de terquedad entendí que la luz se prende cuando estamos en medio de la oscuridad. Aquí está mi pequeña linterna, el país posible. Paradójicamente escribo sobre las bondades de nuestro país en papel, se me dañó el teclado de la computadora, y como todo en Venezuela, no se cuando podré reponerlo, pero aquí vamos.  Contrario a la opinión general que murmullan nuestras aceras, yo no creo que el país este jodido porque “nos jodemos entre nosotros mismos”. Yo sigo creyendo que el valor más importante en esta mal llamada república es la generosidad y la capacidad de empuje que siguen teniendo lo...

El miedo en la república

 Diecisiete años, una franela negra, jeans y un par de zapatos viejos, así salió Nicole de su casa algún día de junio en 2017. Eran las 9am cuando salió, iba al centro de Maracay donde la esperaba una amiga. Comenzó como otro de tantos días de protesta. Aragua, ese estado mágico al que todos conocemos por sus costas, playas y ríos, sería el escenario para uno de los días más terroríficos de una joven estudiante. Llegó al lugar de encuentro, la GNB como siempre, los rodeaba para intimidar, para presionarlos. Sin embargo, aquel año de rebeldía nos hizo perder el miedo, más pesaban nuestras convicciones y el deseo de libertad. Más valor le dimos a aquella gesta histórica que a nuestra propia vida. Por aquellos días, la prioridad era la república. Comienza la represión, y el odio. La resistencia y el valor. Ahí estaba Nicole, rodeada de gas lacrimógeno y libertadores de diecisiete años. No querían irse, rendirse no era opción en aquel momento, a todos nos sobraba gallardía y determinac...

La fiesta

 ¿Imaginas estar preso por llevar comida a un grupo de jóvenes valientes que luchan por su vida? Esa es la historia del injusto encarcelamiento de Genessis, una joven venezolana encarcelada y maltratada por el régimen de Nicolás Maduro. Viernes, corría el siete de julio del convulso 2017. Caracas ardía en llamas. Los chamos alzaban la voz, entre cascos de bicicleta, escudos de madera y muchas ganas de libertad. Genessis había pactado ir con algunos amigos a entregar comida a los chamos de la resistencia, a fin de cuentas, eran ellos quienes estaban poniendo su vida por todos.  Su recorrido comenzó en Plaza Francia, Altamira. Sin embargo, la represión los hizo moverse hasta Bello Campo. Acompañada solo por una amiga, cargaba maletas de comida que debía entregar. La represión aumentaría, llegaba el momento de correr entre disparos y nubes de gas lacrimógeno.  Se desataba el caos. Comenzaban a caer las personas, el desespero se apoderó de nuestras aceras una vez más. Genessi...

La caída de un hermano.

 Transcurría 2017 y nuestra rebelión más memorable en muchos años. Corrían tres meses de protesta y guarimbas. Nuestra resistencia estaba en la calle, resistiendo la embestida del monstruo rojo. Desde un campamento de Chacao salió aquel día la resistencia, entre nombres claves y escudos de cartón. Genaro, quien hoy me cuenta esta historia iría junto a uno de sus grandes amigos una vez más a enfrentarse a la barbarie chavista en las calles. Tanquetas que los rodeaban, lacrimógenas, perdigones y disparos. Genaro lo recuerda así, una lluvia de muerte sobre quienes se encontraban en las calles. Casi podía oler la muerte y la tragedia. Casi a diario caían venezolanos en medio de aquella masacre sin tregua que nos tocó vivir. Escudos de cartón, algunos guantes, pocos chalecos, y mucha valentía. Aquel día, la resistencia planeaba una estocada importante, decidieron rodear a los cuerpos represivos, era el momento de comenzar a inclinar la batalla a nuestro favor. La represión, como era de ...

19

 19. Hay poco más que decir en estas horas que nos llenan de luto por las nuevas vidas que ha perdido el país en medio de la hecatombe que vivimos. Aunque parezca increíble, no hemos perdido sensibilidad ni capacidad de asombro. Hoy los venezolanos nos preguntamos cómo es posible tanta tragedia, tanto abandono. Como si el mundo hubiese volteado la vista a otro plano, en nuestras costas mueren ahogados nuestros hermanos, nuestras mujeres. Nuestros niños. ¿Cuántos días de hambre caben en la decisión de apostar tu futuro en una pequeña embarcación? ¿Cuántos lamentos caben en un país que ve morir a sus hermanos? Como si todos llevásemos la misma sangre, el país amaneció de luto, llorando una perdida más. Nadie aguanta las lágrimas, se nos desborda la vida. Nos ahogamos en nuestra propia incertidumbre. Como duele la vida.  ¡Ay, los niños que perdieron el futuro! No existe la infancia, la ahogaron en desespero y el hambre. Cuanta confusión, cuanto dolor. Flotamos bocabajo, esperando...