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Amor en socialismo.

Ya casi han pasado dos años desde que una niña que decía no amarme, me juró amor eterno en el aeropuerto a la vez que cerraba la promesa de esperar el tiempo necesario para continuar, o por lo menos iniciar nuestra rara aventura de amor, sin pies ni cabeza, pero amor al fin. Inició todo muy raro, porque abandoné el país soltero, y llegue a Santiago con la certeza de haber encontrado al amor de mi vida y haberlo dejado en Maiquetía llorando sin consuelo. Viviendo en Santiago de Chile sueñas con un amor muy idealizado, las cuentas te alcanzan, los parques, plazas y cafe's cada veinte o treinta metros invitan a tener un amor divertido. Cada tantos metros hay alguna pareja comiendo helado, o tomando un café. Están los otros, quienes comparten libros en los parques. En las noches, y sin ningún temor, se muestran quienes después de un día de trabajo deciden salir a caminar para despejarse, hablar o simplemente a matar la rutina, siempre tomados de la mano. Santiago y su dinámica sugieren que el amor es romántico, lleno de detalles y sobre todo, posible. Venezuela es lo contrario, y aunque te mentalizas antes de volver para intentar no recibir el golpe de forma tan dura, nunca es posible suavizar las cachetadas que a ratos da el país que hoy somos. Venezuela no exhibe muchos parques en los cuales puedas solo sentarte a leer con otra persona, o buenos cafe's sin que se te vaya el sueldo de un mes entero. Justamente mientras escribo esto, hay un nuevo bajón de luz que me hace suponer que perdí lo que había escrito, para mi suerte, el guardado es automático. Así es con todo, Venezuela es una especie de "suerte" para poder hacer casi cualquier cosa, por insignificante que sea, y amar no se escapa de las garras del asqueroso socialismo implantado en el país. Amar en socialismo tiene poco que ver con el romanticismo que puede regalarte un país como Chile, amar en socialismo se parece más a una prueba de la vida. Prueba que si superas, tu amor debería ser eterno. Amar en las condiciones en las que se encuentra Venezuela significa que aunque mueras de ganas, no puedas recorrer tu propio país para conocerlo y amarlo aún más, si ya se hace difícil recorrer el estado... Difícil es ver llegar fechas importantes y sentir que no hay forma de que el dinero te alcance para un buen regalo. Amar en tiranía es aguantar, es mirar a tu pareja a los ojos y decirle "va a pasar, esto va a terminar este año y todo va a mejorar". Amar en Venezuela es un reto enorme, es mojarse en la lluvia, porque el agua no ha llegado en dos meses, y necesitas llenar agua de algún lugar, porque necesitas tener agua, porque necesitas vivir. Recién llegado a Venezuela, recuerdo haber caminado más de tres horas porque no conseguimos transporte. Venezuela y su versión del amor me han enseñado la importancia de un solo girasol o una carta a lápiz en un pedacito de papel. Vivir y amar en socialismo ha sido dormir en la terraza porque se fue la luz y hace demasiado calor. Se ha convertido en que incluso, comerte una pizza sea un esfuerzo sin sentido. Amar en estas condiciones es una locura, porque cada día debes convencerte a ti mismo de que todo va a pasar, de que todo mejorará. Por momentos, parece que Venezuela le da una esperanza a tu amor, porque a veces podemos sentir que el cambio en inminente y... ¿Qué mejor historia de amor que una en la cual logras superar la crisis del país tomado de la mano de tu gran amor? difícil imaginarla... Amar en la precariedad de Venezuela es para valientes o para románticos enamorados del amor, si es que cabe la expresión. El amor en socialismo no se parece mucho al amor que todos imaginamos, más que ser una película de romance, parece comedia, tragedia, supervivencia y ficción. Somos, nosotros los amantes, el más difícil de los enemigos para el socialismo. Amor no es únicamente tener pareja, amor es salir a protestar por tu país. Amor es quedarte, aguantar y seguir levantando la voz. Amor es seguir estudiando. Amor por nuestras universidades, nuestros símbolos. Amor a la República y a nuestros héroes. Amor es respetar la memoria de los caídos. Amor es no rendirse y saber que aunque en otro país pudieses estar mejor, decidiste casarte con Venezuela.


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