Hoy quiero hablar de la tristeza que genera Caracas, de lo perdida que esta mi ciudad, mi casa, mi mamá. Caracas se ha convertido en edificios viejos, calles sucias, gente comiendo de la basura... Y antes de que pensemos "Caracas siempre ha sido así" debemos dejar claro que si bien en la capital siempre se han visto estas cosas que son tristemente reales, siempre eran hechos un poco aislados. Antes, ir a Caracas generalmente no estaba marcado por este tipo de situaciones, hoy es algo cotidiano. Hoy es casi imposible encontrar una Caracas limpia, cada esquina esta llena de basura, hambre, tristeza, pobreza. Por encima de todo, quiero resaltar la valentía de mi cuna, Caracas siempre ha levantado la voz y lo seguirá haciendo. Caracas sigue siendo una guerrera.
Lo conocí por allá en 2009, cuando teníamos apenas diez años y jamás pensé que le tocaría salvarme la vida. Carga detrás de su nombre un apellido de esos fuertes, de los que se reconocen por su importancia en la historia de nuestro país, pero no, no tiene vínculo con los Machado que todos conocemos, solo comparten la casualidad de un apellido. De padre yaracuyano y madre varguense, creció en una familia normal, sin muchos sobresaltos. Hijo de policías retirados. Testarudo como pocos, malgenio y descaro. Su vida transcurría entre idas al colegio, jugar fútbol y una que otra salida los fines de semana. Estudia derecho, le gusta la política, y poco a poco deja la vida rutinaria para involucrarse, aún así, Windell jamás pensó que exactamente 7.346 días después de aquel 23 de noviembre en que vio la luz de la vida por primera vez, estaría atrapado en medio de gas, basura y plomo, con un zapato roto y buscando libertad. Se despertó a las 7:00am, alistó un bolso con máscara, alcohol, le...
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