Ir al contenido principal

La victoria es inminente

Es difícil opinar en este momento sobre la situación del país, es realmente complicado expresarse sin que los demás te cuenten la razón por la cual estas equivocado, hoy todos somos políticos, todos sabemos como llevar las riendas de un país, de un momento a otro todos somos críticos de política y asuntos internacionales, y no, no es una critica, me parece excelente que todos estemos al pendiente del futuro del país, parece un ejemplo a seguir en el futuro, presionar a los políticos y hacerles saber que no son mas que nuestros empleados, que deben estar a disposición de los ciudadanos, eso es magnifico, lo que no podemos hacer, ni permitir es que de un día a otro todos estemos criticando las acciones del presidente encargado, necesitamos entender varias cosas aún. El primer punto es que Guaidó no puede y no debe pedir intervención de forma pública, en una tarima o con un mensaje en twitter, personalmente apoyo una intervención, pero las leyes tienen mecanismos que deben ser cumplidos.

El segundo punto, es que si, sería increíble que lo logremos solos, que no intervengan organismos extranjeros, si, seria una hazaña, una que contaríamos a nuestros hijos y nietos de como un pueblo unido y sin armas logró derrocar a una tiranía llena de delincuentes, dinero, armas y poder. Si, seria una épica comparable a la de Leónidas y sus guerreros espartanos. Llegaríamos a los libros de historia de Venezuela como la generación que venció el miedo, a la tiranía mas cruel que se recuerde, y alcanzó la libertad con sus propias manos. Si, sería algo para estar orgullosos. Miles de guerreros Venezolanos serían reconocidos como libertadores, los lideres de este proceso serían vistos casi como próceres, todos seriamos héroes de la nación. Si, es una posibilidad que suena hermosa, fantástica y es quizás la realidad que la mayoría deseamos. Sin embargo tenemos que tener claro que si elegimos ese camino, debemos estar todos en las calle, no podemos abandonar porque a las dos de la tarde nos dio hambre, debemos presionar en todos los puntos, saber que van y vamos a caer muchos, pero que valdrá la pena y que no será en vano.

Personalmente, creo que la presidencia actual presidia por Juan. G, está haciendo las cosas de manera correcta, con sus errores y aciertos, pero de buena manera. Guaidó logró algo que en mis veinte cortos años no había presenciado nunca, y es que Vargas está en la calle, con música, baile, consignas que rayan lo absurdo, y quizás hacen pensar que no está comprometida, pero, y lo digo porque lo presencié, cuando ves a una multitud desarmada pararse frente a un organismo de seguridad con tanquetas, rifles de asalto, escopetas, bombas lacrimógenas y escudos, entiendes que aunque la marcha es pacifica, no tenemos miedo de pelear.

Sinceramente no pierdo la fe, creo que la victoria hoy es mas posible que nunca. Esperamos ordenes del Presidente encargado de la república. El voluntariado sigue de pie, somos más y ellos lo saben, el mundo lo sabe y nos apoya. La victoria es inminente.

Resistencia, fuerza y fe.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Zapato roto.

 Lo conocí por allá en 2009, cuando teníamos apenas diez años y jamás pensé que le tocaría salvarme la vida. Carga detrás de su nombre un apellido de esos fuertes, de los que se reconocen por su importancia en la historia de nuestro país, pero no, no tiene vínculo con los Machado que todos conocemos, solo comparten la casualidad de un apellido. De padre yaracuyano y madre varguense, creció en una familia normal, sin muchos sobresaltos. Hijo de policías retirados. Testarudo como pocos, malgenio y descaro. Su vida transcurría entre idas al colegio, jugar fútbol y una que otra salida los fines de semana. Estudia derecho, le gusta la política, y poco a poco deja la vida rutinaria para involucrarse, aún así, Windell jamás pensó que exactamente 7.346 días después de aquel 23 de noviembre en que vio la luz de la vida por primera vez, estaría atrapado en medio de gas, basura y plomo, con un zapato roto y buscando libertad. Se despertó a las 7:00am, alistó un bolso con máscara, alcohol, le...

Final de trimestre, final de la tiranía.

Un día más, un lunes más a la lista, ultimo día del trimestre y pienso que después de lo caótico que ha sido este periodo, hoy no puede ser tan malo, solo un día más de una seguidilla de días malos, no pude estar más equivocado. A las 4:15 am suena el despertador y asumo que es necesario asistir a la universidad pues tengo la imperiosa responsabilidad de presentar un parcial que representa la mitad de la nota. Pasan los minutos, me alisto y a las 5:00 de la mañana salgo de mi casa, con la escasa luz de las calles voy repasando las que creo serán las preguntas del parcial hasta llegar a la parada del Metrobus, una vez más la cola es infernal. A las 5:20 llega el Metrobus y como si ya ni fuese mucho esfuerzo tener que estudiar sin luz en medio de una cola, alguien, un hombre de escasos cincuenta años intenta adelantarse, una pequeña discusión con aquel hombre que termina en "Respete señor, que yo estaba primero", el día comenzó mal, supongo. El Metrobus nos deja en Catia, una ...

19

 19. Hay poco más que decir en estas horas que nos llenan de luto por las nuevas vidas que ha perdido el país en medio de la hecatombe que vivimos. Aunque parezca increíble, no hemos perdido sensibilidad ni capacidad de asombro. Hoy los venezolanos nos preguntamos cómo es posible tanta tragedia, tanto abandono. Como si el mundo hubiese volteado la vista a otro plano, en nuestras costas mueren ahogados nuestros hermanos, nuestras mujeres. Nuestros niños. ¿Cuántos días de hambre caben en la decisión de apostar tu futuro en una pequeña embarcación? ¿Cuántos lamentos caben en un país que ve morir a sus hermanos? Como si todos llevásemos la misma sangre, el país amaneció de luto, llorando una perdida más. Nadie aguanta las lágrimas, se nos desborda la vida. Nos ahogamos en nuestra propia incertidumbre. Como duele la vida.  ¡Ay, los niños que perdieron el futuro! No existe la infancia, la ahogaron en desespero y el hambre. Cuanta confusión, cuanto dolor. Flotamos bocabajo, esperando...