Querido Chile, mi hogar por nueve cortos meses, el hogar de mi familia. El país que les ha dado la oportunidad de volver a tener una vida normal, el país que me dio mi primer trabajo, mi primer sueldo, y la posibilidad de entender que hasta un pan tiene mejor sabor cuando se compra con el fruto de tu trabajo. Modelo de país para toda América latina, por encima incluso de países europeos. Mi querido Santiago de Chile, la ciudad que recorrí en bicicleta mientras entregaba comida para ganar unos pesos extra, hoy me dueles. Duele ver como te han quemado, saqueado, duele verte abusada, intentando ser tomada por el socialismo, y el vandalismo que tristemente hoy se financia desde el régimen que controla a Venezuela. No había querido tocar el tema porque ya no vivo en Santiago, hace más de un año estoy en casa y puede parecer absurdo que opine desde la distancia, pero duele y la valentía no va de la mano con el silencio. Familia y amigos viven en Santiago, y quiero incluir a quienes fuero...