Venezuela jamás ha sido un paraíso distante de los problemas cotidianos, de hecho, desde que lo recuerdo, siempre hemos sido un país convulsionado, en mayor o menor medida, pero siempre un país difícil. Las calles de Venezuela siempre me han parecido provocadoras de miedo, zozobra e inseguridad, pero más allá de ese hecho no recuerdo vivir mi infancia caminando con temor, o pensando que cualquiera podía robarme. Cuando regresé aún era en cierta forma ingenuo, alguna vez pequé de inocente usando el teléfono en esos lugares que todos los caraqueños conocemos como inseguros o de mayor riesgo. Sin embargo, hasta ahora no he sido victima del gran mal de Venezuela, ese que todos conocemos como "El hampa". Hace un par de meses, fui victima de un intento de hurto que no se consumó, luego de ese episodio he sido más cuidadoso mientras transito por las calles de Caracas. La situación país, hoy te obliga a sentirte una potencial victima todo el día, cada día. Te sientes vigilado, como...