El desastre que somos. Antes de comenzar el nuevo trimestre en la universidad, me había planteado no escribir durante al menos un par de semanas, así además de organizar ideas podía también sumergirme más en la universidad, terminar algunos libros pendientes y despejar la cabeza. Venezuela no da descanso. Caracas demanda que se hable de ella, te arrincona y te obliga a mencionarla cada día. Venezuela se paró, no hay anuncios importantes durante la semana. El presidente encargado trabaja en silencio mientras que la tiranía no para de gritar que están más fuertes que nunca. Los perros ladran cuando tienen miedo, pasa por nosotros no dejar que vuelvan a fortalecer sus filas. La semana comenzó difícil, el metrobus está trabajando a media máquina y por esa razón no pude llegar a la universidad. Primer día, primera falta. Martes y miércoles transcurren con cierta fluidez, nada fuera de lo diario. Asumo que son buenos días. El jueves Caracas comienza a sentir la necesidad de ser expue...