Antes de volver a vivir en Venezuela admiraba quienes continuaban la educación a nivel superior en el país, pues incluso viviendo en el extranjero conoces, o crees conocer los problemas diarios del país, pero no es así. Hoy, después de poco mas de un mes de vida universitaria entiendo realmente lo difícil que es continuar estudiando en un país que se cae a pedazos, en un país como Venezuela. Para poder llegar hoy a la universidad, y como casi todos los días, guindo de la puerta de un autobús que recorre capitolio. Un pie en la escalera y tres dedos para agarrarme de la puerta, el resto del cuerpo cuelga por todo capitolio. Carros que tocan corneta para poder pasar y la mirada de la mayoría, quienes juzgan como si guindases por diversión y no por la necesidad de presentar un examen, o simplemente de llegar a tiempo. Mientras colgaba por capitolio tuve tiempo de pensar en todos esos chamos que al igual que yo, cuelgan de camino a la universidad, en todos los que dependen del flujo de tra...