Otro apagón, otra burla del régimen, otra vez a oscuras. Cae la tarde y el apagón se intensifica, los pocos sectores con luz se unen a la hecatombe eléctrica, todo se magnifica conforme desaparece la luz solar. Las calles abarrotadas de gente que por un día decide dejar de temer al hampa, es eso o morir de calor dentro de casa. Pasan las horas y todo empeora, comienzan a agotarse las baterías de las linternas, lamparas, focos y teléfonos celulares. Desespera cocinar con linterna, pero es mas desesperante la pasividad, por eso esbozo una leve sonrisa cuando escucho la primera cacerola, luego otra, y otra, pronto se convierte en cacerolazo. Me asomo a la ventana y el panorama es devastador, solo el puerto, aeropuerto y SENIAT están alumbrados, si, mientras cientos de hospitales están a oscuras, el puerto se exhibe luminoso, simplemente vergonzoso. Las pocas nubes se tornan naranja, porque si, el puerto irradia luz como si toda la energía eléctrica del país hubiese sido concentrada ahi. A...